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El buen vivir es posible

La protesta se había demorado mucho

En 1971 escribí un libro titulado Problemas de Ayer y de Hoy. Al releer esas páginas en medio del silencio impuesto por la pandemia, pude encontrar la justificación de quienes, aún antes de la llegada del COVID-19, habían salido a las calles a reclamar soluciones a los mismos problemas que ya ese texto había denunciado como persistentes. Estos problemas se podrían resumir en: pobreza lacerante, desigualdad irritante, hambruna, corrupción reinante en el sector público en complicidad con el privado, y un evidente fracaso de los servicios públicos prestados en alianza con los particulares.

Al decir del premio Nobel Joseph Stiglitz, la protesta social, previa y posterior a la pandemia, ocurrida en Ecuador, Colombia y Chile, era “totalmente comprensible debido al alto nivel de desigualdad en la región. La sorpresa fue que tardara tanto tiempo en manifestarse”. Y es que, desde la crisis global del 2008, la desigualdad preexistente en el mundo se había acelerado. Según la cita hecha por la economista Mariana Mazzucato basada en un informe de la prestigiosa organización Oxfam, “en el 2015 la riqueza sumada de los setenta y dos individuos más ricos del planeta era la misma que la que poseía la mitad más pobre de la población mundial, esto es 3,500 millones de personas”. En el caso colombiano, según los informes de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), dos personas tendrían más riqueza que el 50% de la población sumada. Más grave aún resulta conocer el documento del Panorama Social de América Latina del 2021, donde se afirma que “después de la pandemia en Colombia, el número de pobres aumentó en casi cinco millones, mientras los superricos aumentaron su patrimonio en un 14%”.

Después de la pandemia en Colombia, el número de pobres aumentó en casi cinco millones, mientras los superricos aumentaron su patrimonio en un 14%.

¿EL FIN DE UNA ERA?

Como respuesta a la gran inconformidad observada en los países de la región, se podría suponer que ha llegado el momento de cerrar el ciclo de una era política. Los más radicales piensan que esta crisis puede ser el fin de la dictadura de los mercados, cuyos resultados sociales pueden considerarse como catastróficos. En 2022 los vientos de la llamada oleada de izquierda hicieron ondear sus banderas de ocho países de la región, incluyendo aquellas de las economías más grandes. Pero no hay evidencia de uniformidad ideológica entre los gobernantes progresistas de esta oleada, por lo que no puede entenderse como el regreso del péndulo político de la conocida oleada rosa de veinte años atrás. Varios analistas coinciden en calificar la nueva tendencia como una simple reacción frente a los gobernantes recientes por haber abandonado deliberadamente las sendas del Estado de Bienestar. Otros lo perciben como el advenimiento de una era de cambios en los países de la región, a favor del incremento de la intervención estatal en la economía y del fortalecimiento del compromiso social para alcanzar un buen vivir para toda la población.

La protesta social reclama un buen vivir radicalmente distinto al que hasta ahora ha predominado en la mente de las mayorías, el de acumular bienes año tras año y generación tras generación. Una buena definición del concepto ancestral de la cultura indígena americana se encuentra en el plan nacional del Ecuador, buen vivir es:

“La satisfacción de las necesidades, la consecución de una calidad de vida y muerte digna, el amar y ser amado, el florecimiento saludable de todos y todas en paz y armonía con la naturaleza, y la prolongación indefinida de las culturas humanas. El buen vivir supone tener tiempo libre para la contemplación y la emancipación y que, las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos se amplíen y florezcan (…)”.

UNA REFLEXIÓN PROFUNDA SOBRE LOS ASUNTOS CRÍTICOS

En este ensayo, escrito tres décadas después de “Problemas de Ayer y de Hoy”, invito a deliberar sobre las posibles soluciones al desequilibrio causado por la inequidad económica recientemente acentuada por la pandemia del COVID-19. Con el propósito de remover la conciencia social he llevado a cabo una tarea larga y enjundiosa en esta aventura intelectual: he estudiado el pensamiento de los autores clásicos y de los de moda respecto los asuntos públicos, y he revisado las estadísticas socioeconómicas para lograr focalizar la atención en unos cuantos problemas que considero categóricos. Tras esta revisión bibliográfica, seleccioné las soluciones a los problemas sociales hechas o ejecutadas en otras naciones, para proponer su adaptación al caso de los países de ingreso medio. Este proceso podría asimilarse al que hace un curador de arte al seleccionar y ordenar una colección de piezas. En este caso son ideas valiosas, presentadas de forma organizada con la intención de causar una experiencia ética y estética.

El texto se cuida de caer en la utopía de la felicidad total. Para ello, me baso en la experiencia obtenida en la formulación, evaluación y ejecución de varias políticas públicas, casi siempre malogradas al confrontarlas con la dura realidad. La sociedad repudia el camino de las bruscas alteraciones, prefiere el reformismo cosmético, ese, en el que todo se cambia para que todo siga igual.

Estos son los temas que se desarrollarán en las siguientes páginas:

LA TECNOLOGÍA: LA HERRAMIENTA DEL NUEVO SIGLO

El ensayo quiere destacar la posibilidad de hacer un uso intensivo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), como la gran herramienta para ser eficaz al Estado en el cumplimiento de su misión principal, la de lograr en toda la nación la convivencia pacífica. La administración pública puede habilitarse para asumir las responsabilidades que se le han cercenado, aduciendo que son de unas dimensiones demasiado grandes para ser administradas por los órganos oficiales, o por no disponer de suficientes recursos fiscales para atenderlas. También se considera a los gobiernos como incapaces de superar el trance de la corrupción y de la falta de preparación técnica de sus funcionarios.

Aunque para casi todos los pobladores resulta una necesidad imperiosa la presencia física del Estado en todos los lugares y en todo momento, su ausencia se convierte en un reclamo permanente. En este escenario, las nuevas tecnologías pueden llegar a satisfacer esa aspiración o, al menos, a mitigar los efectos de la falta de oportunidad de la labor estatal.

Particularmente, las acciones gubernamentales hechas con cobertura total son las mejor percibidas. Para ejecutarlas la administración pública puede acudir al empleo de las últimas tecnologías como la computación en la nube, el blockchain, la big data, la inteligencia artificial y la analítica de datos.

LA ETERNIDAD DE LA POBREZA

Erradicar la pobreza, en la civilización cristiana, se ha considerado como un ideal imposible de alcanzar. La prédica de la Biblia dice en Deuteronomio 15:11,

“Nunca dejará de haber necesitados en la tierra, y por eso yo te mando que seas generoso con aquellos compatriotas tuyos que sufran pobreza y miseria en tu país”.

en Mateo 26:11, se afirma que

“a los pobres los tendrán siempre entre ustedes, pero a mí no siempre me van a tener”.

Y, por otra parte, los devotos de las escuelas económicas del libre mercado también creen que los pobres existirán por siempre, a menos que el crecimiento económico nacional sea tan grande y continuo como para extender sus beneficios a todos.

Un escenario inesperado ha señalado que lo profano sería mantener el statu quo representado por las ideas económicas y religiosas que se acaban de mencionar. En medio de las urgencias de la pandemia del COVID-19, se apreció la necesidad de encontrar un procedimiento para sacar de la pobreza a la gran población que vive en dicha condición. De otra manera, la economía no lograría sobreaguar después de la crisis.

PARA LA MUESTRA, UN BOTÓN

Una de las varias soluciones empleadas durante la pandemia fue la de efectuar numerosas trasferencias económicas de manera directa a los más necesitados. En un principio se pensó en la dificultad de identificar y localizar a los beneficiarios, sin embargo, el mundo contó con el ejemplo de Pakistán, donde mediante el uso de teléfonos móviles se realizaron transferencias de dinero a doce millones de personas. Aprovechando este tipo de antecedentes, se discutirá en el capítulo 2 la propuesta de establecer, de manera permanente, una renta alimentaria para la población económicamente inactiva. Se mencionarán algunos detalles económicos y de logística de la distribución de esta transferencia, para la cual se utilizarían mecanismos de la tecnología financiera (Fintech) y del Big Data, aprovechando los registros civiles y los de la seguridad social que, permiten identificar plenamente a todas las personas que no están en edad de trabajar o que padecen limitaciones para hacerlo. Tecnológicamente, también, permite ubicar a los campesinos en zonas aisladas y a los habitantes de zonas degradadas. La propuesta sigue la tendencia de la llamada Renta Básica Universal sugerida por el Foro Económico Mundial (WEF) y por el Papa Francisco. Se plantea el ideal de hacer llegar a todos los residentes de un país, el dinero suficiente para vivir dignamente, con cargo a los recursos del Estado, en reemplazo de las poco eficientes prestaciones de bienestar social existentes.

EMPLEO GARANTIZADO, UNA SOLUCIÓN

Otra manera de asegurar un ingreso suficiente para que las personas puedan llevar una vida digna es mediante la disponibilidad de empleos para toda la población económicamente activa. Sin embargo, actualmente este asunto se ha dejado a los vaivenes del mercado laboral. Es decir, a la incertidumbre de la demanda de mano de obra por parte de los empresarios.

Dadas las variables circunstancias del mercado laboral, ha resultado poco menos que imposible disminuir el alto nivel de desempleo imperante. Por esta razón se propone seguir el paradigma del llamado “empleo de última instancia”, o empleo garantizado. Se ofrece a los desempleados involuntarios un trabajo remunerado con un salario mínimo, desempeñando labores propias de la economía del cuidado de las personas y de los espacios de uso público. Dentro de este programa, los planes de la economía del cuidado son gestionados por las comunidades mediante un software, tal como el Sistema de Planificación de Recursos Empresariales (ERP) que, permite administrar proyectos sin necesidad de tener mayores conocimientos o experiencia. Esta propuesta se deriva de la antigua ley de pleno empleo (1946) desarrollada por varios destacados economistas en los Estados Unidos.

EDUCARSE PARA TODA LA VIDA O EDUCARSE DURANTE TODA LA VIDA

Existe la creencia común de que si se quiere tener las mejores oportunidades laborales en el futuro es conveniente dedicar los años de la niñez y la juventud a recibir educación formal. Sin embargo, las nuevas generaciones comienzan a darse cuenta de la poca validez de esta afirmación. En estos tiempos, experimentamos el vértigo de los cambios científicos, tecnológicos y biológicos, incluyendo la aparición de la nanotecnología, los avances en ingeniería genética, en Inteligencia Artificial y en el desarrollo de nuevos materiales. Por tanto, lo que se aprende, rápidamente se vuelve obsoleto. Es necesario aprender y desaprender con demasiada frecuencia, además de competir con trabajadores de todo el mundo capaces de atender demandas laborales desde cualquier lugar, ya que los trabajos presenciales son cada vez menos comunes. Por eso, en la sociedad del conocimiento en la que estamos viviendo, la educación adquiere una importancia capital. Ya no se limita a ciertas edades, sino que va desde la cuna hasta la tumba. Y no se restringe a planes de estudio específicos, sino que se extiende tanto como la curiosidad y el interés personal lo permitan.

Ante la imposibilidad de transformar la pesada estructura de la educación formal, resulta necesario crear un nuevo sistema paralelo y complementario, como el propuesto en el capítulo 3, basado en la incorporación masiva del e-learning, o educación digital, modalidad ya muy extendida en el mundo, con resultados más eficientes que los que ofrece la educación de la cual se ocupan las escuelas, colegios y universidades.

La formación digital es fácilmente aplicable gracias a la disponibilidad de la internet en continua expansión y, en un futuro próximo, la posibilidad de una conexión satelital sin límites geográficos, como la prometida por la marca Starlink. Esto permite acceder a contenidos educativos elaborados por especialistas de cualquier parte del mundo. La conjunción de estos elementos hace posible la creación de un sistema formativo capaz de brindar acceso a una educación de alta calidad para todos. Y, lo más importante, de forma gratuita.

LOS RICOS QUIEREN PODER Y LOS PODEROSOS QUIEREN DINERO

Los malos manejos se han generalizado en toda la gestión pública, particularmente en los servicios sociales como la educación y la salud que reciben importantes porciones del presupuesto. Debido a esto, en el capítulo 7 se propone una estrategia perentoria para combatir la corrupción en la administración pública: es la reforma del régimen electoral. Se considera que este sistema es la puerta de entrada para que accedan a cargos públicos los funcionarios corruptos, quienes son designados como cuota burocrática por ciertos políticos mal intencionados. Es por tanto recomendable hacer una reingeniería completa del conjunto de organismos encargados de llevar a cabo las elecciones, asegurando el cumplimiento de las reglas de la competencia política y de la financiación de las campañas electorales. Por considerar a la corrupción como un mal con sus raíces profundas en los municipios, en el texto se propone como obligatorio para todos los habitantes adultos el concurrir a las elecciones territoriales, aunque el ciudadano tendrá la libertad de manifestar en secreto su intención de no votar, votar en blanco, o escoger a un candidato. Con esta nueva obligación se espera aumentar la participación electoral para evitar que una persona, constriñendo a un puñado de electores, logre adueñarse de todo un territorio. Es de alta prioridad lograr una sana selección de alcaldes y gobernadores, por ser ellos quienes disponen de una buena parte de las transferencias económicas hechas por el gobierno nacional. De esta manera se procura evitar que los gobiernos territoriales sigan siendo el nido donde crecen los artífices de la corrupción.

LA SEGURIDAD SOCIAL PARA TODOS ES UN OBJETIVO INELUDIBLE

La creación de bienes o servicios por parte del Estado, o de los particulares, se considera como la generación de riqueza producida por la combinación de diferentes factores, entre los cuales se encuentra el esfuerzo humano. Esta consideración ha llevado al Estado a asumir la responsabilidad de organizar la seguridad social para proteger el capital humano frente a los riesgos de la vejez, la enfermedad y la invalidez. A este tema está dedicado el capítulo 4

Para hacer la Seguridad Social financieramente sostenible, sin necesidad de incrementar los impuestos ordinarios, se ha puesto en vigencia el modelo del seguro contributivo, en el que los tres beneficiarios de la riqueza creada -el patrón, el trabajador y el Estado-, aportan dinero a la conformación de un fondo económico de gran dimensión, capaz de acumular los recursos necesarios para atender los riesgos asegurados. Pero en varios países, los gobiernos han desatendido su obligación de contribuir económicamente a la seguridad social. Además, han fomentado el individualismo y han obstaculizado la implementación de la solidaridad social que le atañe a las nuevas generaciones respecto a las anteriores, así como la equidad, que implica que los trabajadores de mayores ingresos realicen contribuciones progresivas al fondo.

Uno de los pretextos utilizados para alterar el equilibrio original del seguro contributivo es la llegada de una segunda transición demográfica, según la cual la población estará compuesta cada año por una proporción mayor de personas de edad avanzada. Pero si bien el envejecimiento de la población es una realidad, también es cierto que, si se incluye en el sistema contributivo a más de la mitad de los trabajadores, hoy informales, se pospone cualquier crisis.

POLICIA Y JUSTICIA CALLEJERA

La pobreza, la desigualdad y el incremento del tráfico de estupefacientes han agravado las condiciones de la seguridad ciudadana. El servicio nacional de policía no ha logrado prevenir ni reprimir el delito callejero. En contraste, la institución está crecientemente acusada de corrupción y de abuso de fuerza.

Además de respaldar la eliminación de las causas de la descomposición social, el capítulo 6 propone la creación de cuerpos municipales de vigilancia con un enfoque cívico y comunitario. Estos agentes o vigías de convivencia callejera y de la vecindad contarían con competencias y herramientas tecnológicas apropiadas, y se diferenciarían claramente de las fuerzas armadas policiales destinadas a combatir el crimen organizado.

Además de prevenir la comisión de delitos, un vigía de convivencia, tal como se propone, también puede contribuir a la tranquilidad de la comunidad por su capacidad para resolver las disputas menores que suelen surgir entre vecinos, comerciantes y al interior de las familias.

Con el fin de seleccionar soluciones objetivas y justas para los conflictos locales, se propone el uso de un software de inteligencia artificial basado en el archivo acumulado de controversias ya resueltas. Este software proporcionaría a los vigías actuar como árbitros vecinales con una mediación basada en precedentes establecidos en casos similares, lo que ayudaría a garantizar una resolución justa y coherente de los conflictos.

TECHO SÍ, PERO SIN SACRIFICAR LO DEMÁS

Además de la Seguridad Social, es fundamental considerar también la seguridad del hogar. No obstante, resulta injusto que las familias deban destinar más de un tercio de sus ingresos al pago de hipotecas. Así como otro diez por ciento adicional para los gastos de transporte, como le sucede a la mayoría de las familias obligadas a residir en las zonas periféricas de la ciudad debido a los altos precios de la tierra.

La observación realizada en 2014 por uno de los analistas financieros más escuchados, Claudio Zuchovicki, es acertada: tener una vivienda propia se ha convertido en la principal aspiración de las familias, incluso de aquellas de bajos ingresos. Este deseo está profundamente arraigado en la cultura latinoamericana y, por eso, a menudo se prefiere mantener una propiedad precaria, ya que esta representa una estabilidad en el hogar, en lugar de arrendar una vivienda en un lugar más adecuado.

La inversión de todos los ahorros familiares en la obtención de una vivienda ha limitado las posibilidades de emprender iniciativas para mejorar sus ingresos o destinar más recursos a la adquisición de otros bienes o servicios esenciales. A esta ardua situación hay que sumarle el fracaso de los intentos gubernamentales por apoyar a las familias en la compra de vivienda. Así lo demuestra el inagotable déficit de vivienda y la proliferación de la vivienda informal construida en las laderas montañosas o en la vega de los ríos.

En el capítulo 5 se señala como de suma urgencia proporcionar una alternativa de alojamiento que sea seguro, asequible y que ofrezca la flexibilidad de aumentar el espacio ocupado a medida que las familias crecen, así como la posibilidad de trasladarse a otro lugar cuando las circunstancias laborales o educativas cambien. Este ensayo estudia la posibilidad de ofrecer en arrendamiento social viviendas a quienes no desean o no pueden, por el momento, comprar una. Esta es una solución disruptiva, factible de llevarse a cabo mediante la organización de múltiples alianzas público–privadas de carácter simbiótico, en las que se ofrece albergue del tipo hotelero a precios mensuales acordes con el ingreso de sus usuarios.

Además de las edificaciones nuevas diseñadas para este propósito, se pueden adecuar las numerosas construcciones abandonadas o entradas en desuso, como algunas anteriormente destinadas a oficinas, bodegas, centros comerciales, casas y apartamentos de grandes espacios.

También es posible adoptar a las condiciones locales modelos de alojamiento de larga estancia como el del programa de viviendas HUD en Estados Unidos. Este programa ha brindado un techo digno, con subsidios estatales, a más de un millón de familias bajo la administración de 3.300 agencias privadas.

EL NUEVO CAPITALISMO Y EL NEOLIBERALISMO

Los cambios analizados en los diferentes capítulos no son los únicos requeridos para salir de la crisis, pero son socialmente importantes para poder abordar las demás transformaciones necesarias en los ámbitos económico y ecológico. Desde la década de los 80, con el auge de la derecha impulsada desde el mundo anglosajón, se han promovido los postulados del libre mercado, la reducción de impuestos y la limitación del intervencionismo del Estado. Algunos dirigentes decían: tanto sector privado como convenga y tanto Estado como sea necesario

Este modelo limita la responsabilidad de los gobiernos a mantener la estabilidad macroeconómica y desestimula a las empresas a fomentar el empleo formal. En contraposición, se propone en el capítulo 8 el implementar un nuevo modelo de capitalismo, tal como lo sugiere Mariana Mazzucato.

En este ensayo se explora la posibilidad de aprovechar el proceso de recuperación posterior a la crisis del COVID-19, como una oportunidad para lograr un mayor nivel de justicia social y equidad en el sistema. Se plantea que las alianzas públicoprivadas pueden desempeñar un papel destacado en este nuevo modelo de capitalismo, siempre y cuando se reforme la condición actual, en la que el sector privado se une al sector público de manera parasitaria, en lugar de actuar como un aliado simbiótico.

Es fundamental permitir una relación equilibrada entre ambas partes en la gestión de estas alianzas, con el objetivo de procurar beneficios tanto para los actores privados como para la comunidad en general. De esta manera, se busca transformar la dinámica actual y fomentar una colaboración que sea mutuamente beneficiosa y promueva un mayor nivel de justicia y equidad en el nuevo modelo de capitalismo.

RECOMENDACIONES AL LECTOR

El libro presenta en cada capítulo un tema de forma aislada, sin desconocer la estrecha relación existente entre ellos y sin establecer una jerarquía de importancia por su orden de presentación. Se sugiere seguir el texto principal de manera continua, solo detenerse en algunas de las 613 referencias hechas en las notas de pie de página cuando el lector desee acceder a información detallada o ampliar la comprensión del tema.